DOS FOTOGRAMAS DE "EL HORROR DE DRÁCULA" (Terence Fisher, 1958)
La imposibilidad de acceder a los títulos de los libros (¡ni siquiera a uno!) de la gran biblioteca de Drácula, en la película de Terence Fisher, ha herido mi imaginación desde niño. ¿Qué libros contendría la misteriosa colección de Drácula? Sobre ello conversé con Jaime Córdova en la primera parte de nuestro libro La biblioteca del conde Drácula y otros diálogos acerca de lo fantástico:
"–Otro tema que me interesa es el de la biblioteca de Drácula. En tu libro
Hammer Film: otra mirada hacia el horror, se dice que “Jonathan Harker es contratado por el conde Drácula para que se haga cargo de su biblioteca. Lo que no sabe el vampiro es que Harker quiere destruirlo, y el trabajo de bibliotecario es una mera treta.” Hay dos planos, en la película
El Horror de Drácula, donde se muestra la biblioteca del conde. Y en la novela de Stoker, se habla de los libros que Drácula tenía a mano, y todos tenían que ver con su preparación para el viaje a Inglaterra. Dice: “un vasto número de libros en inglés, estantes enteros llenos de ellos, y volúmenes de periódicos y revistas encuadernados. Una mesa en el centro estaba llena de revistas y periódicos ingleses, aunque ninguno de ellos era de fecha muy reciente. Los libros eran de las más variadas clases: historia, geografía, política, economía política, botánica, biología, derecho, y todos refiriéndose a Inglaterra y a la vida y costumbres inglesas.” Imaginemos que se nos da la posibilidad de entrar a la biblioteca de Drácula. Y en la biblioteca del Señor de los Inmortales, del Vampiro Mayor, debe de haber libros clave, ¿no?, que están ahí desde hace cientos de años. Imaginemos algunos títulos. O algunos temas. ¿Qué se te ocurre? ¿Qué libros te gustaría encontrar si llegaras a entrar en esa biblioteca?
–Me remito al texto mencionado en El nombre de la rosa: la Comedia de Aristóteles –los libros perdidos de la Comedia–; muchos incunables, muchos pergaminos, probablemente parte del archivo de alguna abadía que proveyó a Drácula de ciertos textos, o de originales que fueron desechados y que fueron a parar ahí. Probablemente los textos más maravillosos, los más anhelados, los más ansiados, los nunca encontrados... los Cantares de Gesta que mandó a recopilar Carlomagno, por ahí por el año 800. Todos esos poemas medievales compilados, de los caballeros alemanes, franceses....
Antes y después de que Peter Cushing desgarre las cortinas de la biblioteca en una proeza atlética que provocará la extinción temporal (siempre temporal) del Vampiro Mayor, incapaz de soportar la luz solar (lo que para unos es vida... )
oh podrían estar algunos tomos de la biblioteca de Alejandría!!
ResponderEliminarSin duda! O los libros del registro akázhico, incorruptibles más allá del tiempo y la memoria.
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